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Sala VII

Testimonios desde la retaguardia. La guerra civil

Un pintor como Piñole, que se inspiraba directamente en su entorno, no podía marginar los acontecimientos que se suceden en Asturias en la década de los años treinta. Primero la Revolución del 34 y después la Guerra Civil, dejaron una profunda huella en su espíritu y fueron objeto de numerosos dibujos y apuntes que, en algunos casos, serán el punto de partida de algunas de sus obras más conocidas de este periodo. Piñole registró meticulosamente la realidad que le rodeaba, un mundo cotidiano convulsionado que le sirvió de referente para captar el sentido profundamente dramático de la época que le había tocado vivir. Pero junto a las obras de estilo realista, su impotencia ante los acontecimientos históricos y su condición de mero observador, alejado de cualquier compromiso o militancia, le empujaron a afrontar una serie de obras de marcado carácter alegórico en las que evoca un profundo sentimiento de soledad, desolación, miedo, caos y muerte. Cuando estalla la Guerra Civil, Nicanor Piñole tiene 58 años, por lo que dada su edad no participa activamente en la contienda y permanece en la retaguardia, junto a una población civil que, aunque alejada del frente de combate, vive estos acontecimientos con idéntico dramatismo.


Obras

Sala 7 - Lapesadilladelburgues_1932.jpgLA PESADILLA DEL BURGUÉS, 1932

Óleo sobre lienzo; 88,6 x 104,8 cm
Donación Enriqueta Ceñal Costales, 1991

Tras la proclamación de la República, Piñole pinta La pesadilla del burgués, obra en la que un gigante bolchevique, con enormes botas, blande su látigo contra intelectuales y burgueses, tratados de forma satírica y caricaturesca, mientras que al fondo, el pueblo baila la danza prima y festeja su llegada. El movimiento y composición de estas figuras queda recogido en varios apuntes que debió tomar directamente del natural, recreando las fiestas populares con las que se celebró en las calles gijonesas la proclamación de la República en el mes de abril de 1931.

Sala 7 - Partedeguerra_1938.jpgPARTE DE GUERRA, 1938

Lápiz carbón sobre papel; 210 x 230 mm
Donación Enriqueta Ceñal Costales en 1991

Dibujo representativo de una amplia en la que Piñole recrea el tedio, la ansiedad y la inquietud de las largas jornadas de reclusión de la familia. La incorporación de la radio al ámbito familiar y su papel durante la contienda como medio de difusión de las noticias, consignas y mensajes, le sirven para realizar estos dibujos en los que analiza semblantes, gestos, posturas y actitudes de los componentes de la familia Prendes, en torno al aparato de radio, que ocupa en la mayor parte de los casos un lugar preeminente en la composición.



Sala 7 - Laretirada_1938.jpgLA RETIRADA, 1938

Óleo sobre tabla; 100,2 x 168,8 cm
Donación Enriqueta Ceñal Costales en 1991

En La retirada o La huida, como también se titula esta obra, Piñole recrea  la angustia y el drama de los que deben abandonar la ciudad hacia el exilio, tras la caída de Gijón el 21 de octubre de 1937. El pintor toma directamente del natural numerosas anotaciones para sus figuras, en unas calles que están dominadas por el desconcierto ante la escasez de medios de evacuación. Un grupo de combatientes avanza vigorosamente, mientras que las mujeres y los niños cargan con los pocos enseres que han podido rescatar de las ruinas. Todo ello envuelto en una atmósfera densa y opresiva en la que domina la gama de colores grises y ocres, a los que confiere cierta calidez el fondo rojizo del soporte.