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Muestra de instrumentos de Europa oriental

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gaita
Museo del Pueblo de Asturias | Área de últimas adquisiciones

Desde 1966, el Museo de la Gaita ha venido formando una colección internacional de gaitas que permite al visitante situar la gaita asturiana en sus verdaderas coordenadas culturales, localizadas en un gran territorio que rodea el Mediterráneo y se extiende desde Irlanda hasta la India.

Para el público asturiano, una de los espacios musicales menos familiares es el oriente de Europa, con ricas tradiciones que comprenden una gran diversidad de instrumentos musicales, entre ellos gaitas muy variadas en sus formas y soluciones técnicas. Precisamente por esta variedad, que se manifiesta en el número y colocación de sus tubos, sus escalas musicales, su sonido y su decoración, los instrumentos del oriente europeo poseen una intensa personalidad y nos resultan muy llamativos.

Para dar a conocer al público las últimas adquisiciones musicales del museo, hemos instalado en la recepción una vitrina en la que presentamos varias piezas procedentes del oriente de Europa. Se trata de una gaida y un kaval de Bulgaria, un mih de Bosnia y Hercegovina, y una caraba o puntero de gaita de Rumanía.

La gaida búlgara que se expone en esta vitrina se corrssponde con el modelo denominado dzhurá gaida o “gaita aguda” (en Asturias podría traducirse como “gaita grillera”). Está extendida por toda Bulgaria, donde acompaña el canto y las danzas populares, sola o con otros instrumentos como el kaval que figura junto a ella en la vitrina. El kaval es una flauta muy popular en todo el país que se hace con la madera del “drian” o cornejo macho y debe tratarse periódicamente con aceite de oliva para mantener sus propiedades y su sonoridad. Su técnica es extremadamente compleja y requiere mucho entrenamiento.

La caraba nos llega de la provincia rumana de Vrancea, donde vive uno de los últimos constructores rumanos de gaitas, el maestro Ion Stanciu, que nos envió esta caraba junto con un cimpoi o gaita rumana que él mismo hizo para el museo y que actualmente se encuentra expuesta en la Sala Internacional de Gaitas. La caraba es, en realidad, el puntero de la gaita hecho a navaja, perforado con un hierro candente y preparado para poder tocarlo sin el fuelle. Las técnicas de fabricación de la gaita en la Rumanía rural apenas han cambiado.

Por último, el mih que incorporamos en esta vitrina es una gaita procedente de Bosnia y Herzegovina que, a comienzos del siglo XIX, fue llevada a Estados Unidos por su propietario, un gaitero emigrante que, al morir, la dejó en herencia a su hijo. Un siglo después, la pieza fue vendida en una subasta pública y adquirida por José Benito Nava Monroy, un gaitero mejicano de origen asturiano que la donó al Museo de la Gaita, donde hoy se custodia.

Estas piezas se incorporarán en un futuro próximo a la exposición permanente, completando nuestro conocimiento acerca de este peculiar y fascinante mundo sonoro.