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A la memoria de Ramón Menéndez Pidal en el 50 Aniversario de su fallecimiento

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RMenendezPidal
Centro de Cultura Antiguo Instituto | Sala 3 | Exposición

 Del 25 de octubre al 11 de noviembre.

En esta muestra se presenta por primera vez el retrato de Ramón Menéndez Pidal (oleo sobre lienzo, 110 x 135 cm) que le hizo el pintor Emeric Tausz Torday en 1956 y que ha sido donado al Muséu del Pueblu d’Asturies por doña Eva Tausz Szücs . Se exponen además catorce fotografías de distintos momentos de la vida de Menéndez Pidal, procedentes del archivo del periódico La Voz de Asturias,que conserva el mismo museo.

Ramón Menéndez Pidal (La Coruña, 1869 – Madrid, 1968) es uno de los estudiosos e intelectuales más destacados e influyentes del siglo XX en España, autor de obra ingente caracterizada por el rigor, la pulcritud y el análisis pormenorizado. De familia asturiana –su padre era de Payares (Lena) y su madre de Villaviciosa–, se consideró hijo de esta tierra a la que se sintió vinculado toda su vida: «Desde los primeros días de mi infancia, en Asturias me fui formando física y espiritualmente. Aquí se despertaron mis aficiones intelectuales, bien ambientado en el paisaje y en el paisanaje».

Con sus estudios sentó las bases del conocimiento de la historia de la lengua española y sus orígenes, de la literatura antigua –especialmente de la épica y la lirica–, del romancero y de la cronística medieval. Fue asimismo pionero en la descripción científica del asturiano («Notas acerca del bable de Lena», 1897) y de la individualidad del área astur-leonesa en el conjunto de los dominios lingüísticos hispánicos («El dialecto leonés»,1906).

Catedrático de Filología Románica de la Universidad de Madrid desde 1899, estuvo estrechamente vinculado a la Institución Libre de Enseñanza y a sus instituciones, como la Junta para Ampliación de Estudios y el Centro de Estudios Históricos. Desde estas instituciones promovió investigaciones en diversos campos filológicos (historia de la lengua y la literatura, dialectología, romancero, cuentística tradicional…), así como proyectos de gran envergadura, como la Revista de Filología Española,el Atlas Lingüístico de la Península Ibérica o la monumental Historia de Españapublicada por Espasa-Calpe. Fue director de la Real Academia Española entre 1925 y 1939 y desde 1947 hasta su muerte en 1968.

Padre de la filología española moderna, formó una escuela extensa, brillante y fecunda, que en su momento fue –en palabras de Dámaso Alonso– la única empresa intelectual digna de tal nombre en nuestro país y gracias a la cual «se nos conocía en el mundo».

El pintor húngaro Emeric Tausz Torday (Budapest, 1897 – París, 1987) siguió una temprana formación académica en su Budapest natal y en Praga, siendo discípulo del afamado Philip de László (Budapest, 1869-Londres, 1937). En 1934 se instala en París, ciudad en la que desarrollará su producción pictórica hasta su fallecimiento. En un periodo de sucesión de distintos movimientos de vanguardia, Torday se mantendrá fiel a una figuración de resonancias expresionistas tanto en los paisajes urbanos con arquitecturas tradicionales, como en el retrato, siendo ambos géneros los más habituales de su producción.

En 1955, el artista se traslada a España, donde residirá hasta 1956, realizando en Madrid una serie de retratos entre los que se destacan éste de Ramón Menéndez Pidal y el del poeta Gerardo Diego. Ambos posaron para el pintor, siendo el de Menéndez Pidal el de mayor empeño y ambición.

El pintor plasma en esta obra fechada en 1956 al gran erudito e historiador en su despacho-biblioteca, su ámbito cotidiano de labor en el que desarrolló durante décadas su ingente y trascendental trabajo. Sobre un fondo de volúmenes tamizados de una opaca atmósfera azul, destaca la figura de don Ramón sentado y de semiperfil ante su mesa de despacho, sosteniendo con su mano izquierda un folio, mientras en la derecha porta una pluma, atributo distintivo de la intelectualidad literaria. La luz, que penetra a la izquierda de la composición desde la ventana del despacho, ilumina con calidez el rostro inconfundible del lingüista e historiador, que el pintor refuerza con la expresividad precisa de su segura y plácida gestualidad. La escena se completa con un elemento singular a la izquierda de la composición, que otorga a este retrato otro simbolismo. Ese elemento no es otro que el busto que en 1919 realizó el escultor Julio Antonio (1889-1919) de la hija de don Ramón, Jimena Menéndez-Pidal, que su padre conservaba en su despacho.

Este retrato prácticamente inédito, ahora en la colección del Muséu del Pueblu d'Asturies gracias a la generosidad dedoña Eva Tausz Szücs, se suma a la iconografía de quien fue uno de los mayores intelectuales españoles de su época.

Organiza: Muséu del Pueblu d'Asturies

Horarios: Lunes a viernes de 18.00 a 21.00 h // Sábados de 11.00 a 14.00 h y de 18.00 a 21.00 h // Domingos y festivos, de 11.00 a 14.00 h.