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Sala II

Periodo de formación

En 1892 Piñole comienza sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, donde es discípulo de Carlos Haes y Antonio Muñoz Degrain. A través de este último ingresa en el estudio de Alejandro Ferrant y allí entabla amistad con los hermanos Zubiaurre y con Cristóbal Ruiz.

En 1900 se traslada a Italia para completar su formación artística. Las experiencias vividas en Roma y su paso previo por París, coincidiendo con la Exposición Universal de 1900, ejercieron una influencia determinante en su obra. En París tiene ocasión de admirar la obra de James Whistler, y conocer el trabajo de los impresionistas Sisley, Monet y Pisarro, de quienes adquirirá su profundo sentido del paisaje

Sin embargo, frente al carácter cosmopolita que domina en París, Piñole opta por trasladarse a Roma, donde el peso de la tradición es mayor. Allí conoce a otros artistas españoles, entre los que se encuentran Gustavo Bacarisa, Anselmo Miguel Nieto y Baldomero Gili y Roig, con quien comparte estudio en Villa Straufera. Con sus compañeros acude al Círculo Internacional de Bellas Artes, y al café Greco, donde los jóvenes artistas forman una pequeña colonia que comparte inquietudes y experiencias.

Obras

Sala 2 - Unborracho_1897.jpgUN BORRACHO, 1897

183 x 113,5 cm; Óleo sobre lienzo                                                                                  Donación Enriqueta Ceñal Costales, 1991

Piñole pintó esta imagen de un soldado del Siglo de Oro, a la que tituló Un borracho, en el período final de su formación académica. Será la primera obra que presente a un certamen nacional. Con ella conseguirá una mención honorífica en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1897. Para Nicanor Piñole, como para el resto de los pintores que vivieron en el tránsito de los siglos XIX y XX, las exposiciones nacionales eran el medio de conseguir la fama y los encargos, aunque ello supusiera adaptarse a un tema, la pintura de historia, y a una forma de trabajar más tradicional.
Con esta obra Piñole demuestra haber alcanzado el dominio del oficio y conocer la tradición pictórica de su país


Sala 2 - ElviejodelanarizdePorreta_1900.jpgEL VIEJO DE LA NARIZ DE PORRETA, 1900

Óleo sobre lienzo; 64,1 x 49 cm
Donación Enriqueta Ceñal Costales, 1991

Piñole utilizó varias veces como modelo el viejo de la nariz de porreta, popular vendedor romano que colocaba su puesto ambulante en las proximidades del estudio del pintor. En esta obra la paleta se ha aclarado y hay un claro interés por reflejar el efecto de la luz del pleno día sobre la figura del viejo. La pincelada corta y firme de la etapa de formación, ha dejado paso a otra mucho más larga y pastosa. El nítido dibujo de la etapa anterior, ha sido absorbido por el color .

                                                                                      

                    


Sala 2 - JardinesdelaVillaBorghese_1901.jpgJARDINES DE VILLA BORGHESE, 1901
Óleo sobre lienzo;
43,6 x 48,4 cm                                                           
Donación Enriqueta Ceñal Costales, 1991

Los paisajes y jardines constituyen un capítulo importante de la obra romana de Piñole. Influido por el impresionismo, el pintor práctica con frecuencia la pintura al aire libre. En esta ocasión representa los jardines de Villa Borghese, paraje que le resultaba muy conocido por encontrarse cerca el estudio que compartía con el pintor Baldomero Gili y Roig durante su estancia en Roma. Al igual que los pintores impresionistas, Piñole trata de captar la luz que se filtra entre los árboles, pero dándole un tinte algo apagado y melancólico que aporta un toque personal a la obra.


Sala 2 - Lafamiliapobre_1902.jpgLA FAMILIA POBRE, 1902


Óleo sobre lienzo; 100 x 71 cm                                                                                        Depósito del Museo de Bellas Artes de Asturias

La familia pobre es otra de las obras destacables de la etapa romana. Piñole tenía en gran estima esta pintura como lo demuestra el hecho de que la presentó a la Exposición Nacional en España y a la Internacional de Buenos Aires, donde obtuvo una medalla. Se trata de un cuadro con argumento, que en apariencia pertenece al género social, entonces muy en boga. Sin embargo, el estilo de Piñole es ajeno a la denuncia y al alegato característicos de esta tendencia. El pintor refleja la vida tal como es, sin juicios ni denuncias. La obra es al mismo tiempo una tierna escena de maternidad y la representación de una difícil realidad vital.