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Historia del museo


El Museo se ubica en una pequeña construcción exenta, rodeada de jardín, en las proximidades de la Puerta de la Villa; donde estuvo emplazada la Puerta o Arco del Infante, erigido por Jovellanos con el fin de solemnizar la inauguración de la Carretera de Castilla. Esta manzana ocupa los terrenos que estaban situados entre dos puntos de estrella de la muralla construida en 1838 con motivo de las guerras carlistas y derribada a finales del siglo XIX para facilitar el crecimiento espacial de la villa.

Historia

El edificio, de pequeñas dimensiones, recuerda los modelos eclécticos de algunos palacetes de la época. Proyectado entre 1903 y 1904, por Luis García Bellido, arquitecto adscrito a las corrientes eclécticas e historicistas del momento, las obras se llevaron a cabo bajo la dirección de Miguel García de la Cruz quien sustituyó a Bellido como arquitecto municipal en 1904, cuando este se traslada a Madrid.

En su origen la construcción albergó el Asilo Pola, institución fundada por Mariano Suarez Pola (1793-1884), promotor de la Fábrica de Vidrios La Industria y la Fábrica de Loza La Asturiana. El empresario gijonés deja dispuesto en su testamento la creación de una escuela de párvulos para atender a niños de ambos sexos, menores de siete años, durante la jornada laboral de sus padres. El Asilo Pola, gestionado por una Junta de Patronato, integrada por el alcalde de la ciudad, el síndico del concejo, el juez municipal y el párroco de la villa, estaba regentado por las Hermanas de la Caridad, religiosas que residían en el mismo centro. La doble funcionalidad del edificio, como escuela laboral infantil y residencia de religiosas, determinará la organización de la planta y los volúmenes, así como la singularidad de determinados espacios.

La planta del edificio se estructura a partir de la combinación de formas geométricas puras, en función de claros ejes de simetría. Se compone de cuatro rectángulos, tres de los cuales tienen proporción áurea. En el alzado se diferencian dos volúmenes. El cuerpo central estaba destinado a la vivienda de las monjas que ocupaba las dos plantas y una bajocubierta. El otro volumen, situado detrás del primero y con una sola planta, albergaba las aulas y la zona de juegos. La distribución exterior de los huecos de ventanas y de los elementos decorativos, de inspiración modernista y secesionista, refuerzan la distribución funcional del espacio interior.

La rehabilitación del inmueble y su transformación en Museo corrió a cargo de los arquitectos Juan González Moriyon y Javier Felgueroso quienes centraron su actuación en la recuperación de las características estructurales del proyecto original y en su adaptación a un nuevo uso. Concluida las obras de reforma, el Museo se inauguró el 27 de abril de 1991, con los fondos donados al Ayuntamiento de Gijón por doña Enriqueta Ceñal Costales, viuda del pintor Nicanor Piñole.