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La Villa Romana de Veranes vista por Mary Bear

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BeardVeranes
Villa Romana de Veranes

En la tarde de ayer, la historiadora Mary Beard, premio Princesa de Asturias de las Ciencias Sociales, visitó el Museo y la Villa Romana de Veranes acompañada de un numeroso grupo de público con el que habló de todo lo que sabemos de los romanos y, sobre todo, de lo mucho que no sabemos.

La prensa recoge hoy en imágenes la visita y algunos de los cometarios que Mary Beard hizo sobre lo que le sugerían los vestigios de Veranes que la historiadora Carmen Fernández Ochoa, directora de las excavaciones de la villa en los años ochenta y noventa, y gran conocedora de la presencia del Imperio Romano en Gijón y en Asturias, le iba desgranando paso a paso:

Carmen Fernández Ochoa (…) le fue presentando las ruinas tardorromanas como se presenta el hogar de uno cuando se acoge a un huésped: aquí estaba la cocina, aquí el frigidárium, allá el triclínium. Y una Beard genuinamente maravillada ¡gorgeous, gorgeous!, repetía sincesar (…) “Los romanos no vivían en bungalós, sino en edificios de varias plantas, y un gran misterio para nosotros los historiadores es deducir qué pasaba escaleras arriba, en esos otros pisos que no se han conservado”, explicaba.

Especial atención de Beard concitó el bien conservado triclínium, esto es, el comedor, donde el señor de la villa celebraba hace dos milenios multitudinarios banquetes y bacanales a fin de demostrar y consolidar su poder. Esta parte de la villa sorprendió a la historiadora por su tamaño inusualmente grande. “En toda Gran Bretaña no hay nada comparable a lo que tenéis aquí”, llegó a afirmar, recordando que las villas no eran casas humildes, sino lugares posh, o sea, pijos: palacetes de potentado srurales.

“Ciertamente es un locus amoenus”, dijo Beard al concluir su visita, como respondiendo al fantasma del dóminus de la casa: así, locus amoenus, lugar ameno/delicioso/encantador, llamaban los romanos a los sitios bonitos y tranquilos. (…)” ( La Voz de Asturias 19/10/2016)

"La villa de Veranes es una respuesta a esa pregunta de por qué seguimos estudiando todavía a los romanos"

"Aquí hay algo sustancioso" (…) "en Gran Bretaña no hay nada si lo comparamos con la Hispania romana".

(…) Siempre que visito una edificación romana me pregunto cómo se entraba a ella; debemos pensar que aquí había un portón con un gran perro desagradable y un guardián al cargo", relató la historiadora, para quien el señor de Veranes era el representante de una clase pudiente, "aunque no la más rica". "En estos lugares debemos intentar sentir lo que sintieron los que habitaron en ellos".

En la villa romana gijonesa hay que hacer lo mismo que cuando pisamos Pompeya, sugirió. Primer consejo a los visitantes de Veranes: "Hay que pensar que, entonces, esta villa no era un lugar tan abierto como nos puede parecer hoy, que la privacidad era mucho mayor". Las actuales estructuras son restos de la trama urbana de las edificaciones (logia, cocina, el triclinio, los baños o termas, la exedra, la diatea o eloecus). Mary Beard se mostró sorprendida, por ejemplo, por el tamaño del triclinio: "Es un comedor enorme, de los que nos quedan pocos con este tamaño en lo que fue el Imperio romano”. Y explicó: "Es una estancia construida para disfrutar de las visitas, pero también para impresionar; hay que ver este tipo de construcciones como el resultado de un juego de relaciones sociales".

En la villa romana de Veranes hay también una representación del poder (…) "Lo que ocurrió en el siglo IV es que los ricos salen de las ciudades e invierten en este tipo de villas; no es aún un castillo, pero es un lugar en el que sentirse seguros", indicó (…) Veranes era un lugar privado pero ofrecía una "imagen pública de poder". (La Nueva España, 19/10/2016)

“ (…) Beard ha destacado la importancia del yacimiento para el conocimiento de la vida en esa época y se ha manifestado sorprendida por las grandes dimensiones de lo que era "el comedor", porque "quedan muy pocos de ese tamaño en todo el mundo".

Por la ubicación entre el grupo de construcciones y el tamaño, la científica ha considerado que se destinaba a los grandes acontecimientos, festejos y recepción de personalidades, lo que permite suponer la importancia del asentamiento en las relaciones con Roma.

(…) la elección de ese lugar no fue casual, sino que obedeció a razones de salud y de alimentación, puesto que se han descubierto zonas de cultivo, como estratégicas para la defensa militar.

La historiadora ha pedido a los visitantes que le acompañaron en la visita que "sintieran el lugar", porque aunque parece actualmente "muy abierto, era muy cerrado, muy exclusivo" y representativo de lo que es el poder."No es un castillo pero era un lugar en el que se sentían seguros", ha asegurado.” (La Nueva España, 18/10/2016)

Noticias en prensa:

  • Mary Beard, Premio Princesa de Ciencias Sociales, imparte una clase magistral sobre la vida cotidiana en la antigua Roma en la villa romana de Veranes, en Gijón. (La Voz de Asturias,19/10/2016)