Aceptar
Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación y ofrecer contenidos y servicios de interés.
Al continuar con la navegación, entendemos que se acepta nuestra política de cookies.

La ballena gris vivía en las costas asturianas. Nuevos avances en la investigación

Votos

(Total de votos recibidos 105)

(Puntuación 3,03)

hueso ballena
A falta de la confirmación definitiva del análisis del ADN, podemos pensar que la escápula hallada en la Campa Torres es de ballena gris, una especie que vivió en el océano Atlántico de donde se ha extinguido hace siglos dejando muy pocos rastros.

Largo tiempo nos ha llevado el proceso de investigación de la escapula de ballena hallada en el castro de la Campa Torres. Todo comenzó con el descubrimiento de la misma en una cabaña del poblado, con una datación estratigráfica correspondiente a los siglos IV o II a.C.; sin embargo, no fue posible determinar la especie a la que pertenecía.

José Antonio Pis, del Centro de Experimentación Pesquera del Principado de Asturias se enteró de su existencia y pidió poder estudiarla, tras de lo cual se puso en contacto con Carlos Nores, del Departamento de Biología de Organismos y Sistemas de la Universidad de Oviedo puesto que habíamos colaborado ampliamente en el pasado en trabajos cetológicos. Ambos investigadores tuvieron en cuenta muchas hipótesis para esclarecer la especie; como por ejemplo, que fuera de ballena de los vascos Eubalaena glacialis, especie capturada ampliamente en el Cantábrico durante la Edad Media. Pero pronto fue abandonada, ya que las proporciones no parecían coincidir, ni tampoco con las de los rorcuales Balaenoptera spp., que eran mucho más aplastadas y proporcionalmente bajas. No obstante esta circunstancia más que una observación era realmente una impresión ya que a la escápula le faltaba buena parte del arco superior y por tanto la altura era puramente estimativa.

Fue en 1996 cuando Carlos Nores realizó un viaje a Argentina y en la visita al Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”, y recibió la sugerencia de pensar en la posibilidad de que fuese de una ballena gris Eschrichtius robustus, ya que muchos aspectos de su morfología resultaban intermedios entre Eubalaena yBalaenoptera. La primera impresión fue de incredulidad, ya que esta especie actualmente se encuentra exclusivamente en aguas del océano Pacífico, si bien sabía que se había especulado sobre su presencia en las costas europeas situadas al norte del Canal de la Mancha.

En 2001 se publicaba la monografía de “El castro de la campa Torres” en la que se describía la escápula, y se dejaba entrever (reconociendo los límites de la identificación morfológica a partir del estado del material estudiado) su determinación como ballena gris o, por decirlo más técnicamente “conferible a Eschrichtius robustus”.

Tras el abandono de varios proyectos para confirmar la especie, la casualidad hizo que Anne Charpentier, investigadora delCentre d'Ecologie Fonctionnelle et Evolutive de la Universidad de Montpellier II, se pusiese contacto con José Antonio Pis en marzo de 2015, solicitándole una copia del trabajo publicado en 2001 del que ella había tenido noticia ya que trabajaba en la distribución histórica de las ballenas en Europa. No solo eso, sino que le preguntaba si estaría dispuesto a intentar logar la confirmación de ballena gris por métodos moleculares, ya que trabajaba en colaboración con Camilla Speller, del departamento de Paleontología de la Universidad de York, especialista en ADN antiguo para la determinación de ballenas. Naturalmente accedieron a la propuesta.

Así, el día 25 de mayo de 2015, se procedió a la extracción del núcleo de la zona más masiva para alcanzar el tejido más alejado de la periferia, excluyendo el material más superficial y garantizar que se recogiese colágeno en las mejores condiciones posibles. Hubo que esperar al pasado 20 de octubre para recibir noticias de que inicialmente se había logrado una identificación basada en el colágeno que apoyaba la identificación morfológica

Aunque debemos ser pacientes y esperar la confirmación definitiva con el análisis del ADN, podemos pensar que nuestra escápula es de ballena gris, una noticia muy emocionante ya que según parece esta especie vivió en el océano Atlántico de donde se ha extinguido hace siglos dejando muy pocos rastros; únicamente se conocen en torno a media docena de localidades europeas donde han aparecido sus restos situadas al norte del Canal de la Mancha, en Inglaterra, Holanda y Suecia.

Esperamos poder poner fin a 20 años de esperanzada búsqueda.