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El Muséu del Pueblu d'Asturies incorpora a su colección la Plazuela de la Catedral

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Foto Pardo
La fotografía es una de las imágenes más significativa de la historia urbana de Oviedo y de la historia de la fotografía en esta ciudad

Es una fotografía original en b/n de 17 x 23 cm. firmada por "Foto Pardo" y realizada en el mes de marzo de 1930, en la que aparece la hilera de casas con soportales que estaba situada delante de la catedral y que configuraba la conocida como "Plazuela de la Catedral". La imagen muestra en un día de lluvia la calle de la Platería y los soportales de esa plazuela, en los que aparecen cobijados los vendedores de madreñas. Es una fotografía de gran valor documental y artístico.

La Plazuela de la Catedral que aparece en esta fotografía fue construida a partir del incendio que arrasó Oviedo en 1522. Antes, en este mismo lugar, había un entramado de calles estrechas cuya destrucción permitió construir esta plazuela que tenía el fin de dar cierta amplitud a este espacio situado delante de la catedral. En 1930 había allí casas de los siglos XVII y XVIII, algunas de ellas con elevaciones e incorporaciones de elementos nuevos del sigloXIX. Antiguamente en sus soportales se colocaban los días de mercado los vendedores de fruta, frutos secos, aves, huevos y caza, pero desde finales del siglo XIX era el sitio de venta de madreñas en Oviedo. El conjunto de casas era armónico y de gran belleza.

Todas estas casas y soportales se derribaron a fines de 1930, después de una encarnizada polémica entre los partidarios de ampliar la plaza de la Catedral y los partidarios de conservar estos edificios. La polémica comenzó en 1924 cuando el Ayuntamiento de Oviedo propuso derribar esta plazuela para ampliar el espacio situado delante de la catedral, dentro de un plan de mejora de la ciudad que tenía como fin último crear espacios abiertos en el casco antiguo de la ciudad. Partidarios de este proyecto fueron el Cabildo de la catedral, la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Asturias, arquitectos como Julio Galán y la mayor parte de los ovetenses, que consideraban que aquellas "casuchas viejas y arruinadas" no tenían ningún valor y que su derribo facilitaría la vista de la catedral. En contra se manifestaron muchos artistas (Víctor Hevia, José Ramón Zaragoza, Manuel Laviada, Ricardo Casielles), varios arquitectos (Luis Menéndez Pidal, Pedro Muguruza, Teodoro de Anasagasti) y unos pocos vecinos. Manuel Gallego escribió en 1925 que era "uno de los lugares más bellamente sugestivos del Oviedo antiguo". También se opusieron la Real Academia de la Historia y Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. El momento álgido de la polémica se alcanzó el 14 de abril de 1930 con la publicación de un manifiesto contra el derribo que firmaron catorce profesores, académicos y escritores entre los que estaban Ramón Menéndez Pidal, Ramón Pérez de Ayala, Claudio Sánchez Albornoz, Rafael Altamira, Mariano Benlliure, José Ramón Mélida, etc.

La polémica duró más de cinco años y fue en ese momento cuando se tomó esta fotografía de los "típicos arcos" de la plazuela de la Catedral para el diario El Carbayón, de Oviedo, que la publicó el 11 de marzo de 1930.

Al final, el Ayuntamiento de Oviedo optó por derribar todas las casas de la vieja plazuela para construir la plaza que existe hoy. Con este derribo la ciudad perdía uno de sus espacios más históricos y comenzaba el empobrecimiento del paisaje urbano, que sería una constante durante todo el sigloXX a causa de la guerra y sobre todo de la especulación.

Bajo la firma de "Foto Pardo" trabajaban en 1930 Feliciano Pardo Campos y sus dos hijos Faustino y Feliciano Pardo Rodríguez. El padre también era hijo de fotógrafo y desde 1885, año en que se fechan sus primeras fotos, era uno de los fotógrafos más significativos y prolíficos de Asturias. Residió en Pola de Siero y Oviedo, y trabajó durante casi cincuenta años como ambulante, recorriendo Asturias en una época en la que en muchos concejos todavía no había fotógrafos profesionales. Una de sus especialidades fue el retrato de grupos de escolares. Fue un excelente fotógrafo y un buen maestro para sus hijos. Es muy probable que el autor esta fotografía fuese su hijo Faustino, que había nacido en Pola de Siero en 1899 y que comenzó a trabajar como reportero gráfico del periódico El Carbayón hacia 1925.

La fotografía adquirida por el Muséu del Pueblu d'Asturies es un testimonio de aquella plazuela del sigloXVI y de los vendedores de madreñas que se cobijaban en sus soportales, de la polémica que generó su derribo entre las fuerzas vivas de la ciudad entre 1924 y 1930, y del trabajo de un buen fotógrafo. Es, en definitiva, una muestra del poder que tiene la fotografía para almacenar información y de la obligación que tenemos las instituciones públicas de conservar nuestro patrimonio fotográfico